¿Los Senadores votaron las circunscripciones de paz en función de sus intereses electorales?

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El voto del texto de conciliación sobre las circunscripciones de paz que tuvo lugar en el Senado el 30 de noviembre de 2017, último día del fast track, ha suscitado numerosas polémicas debidas a un voto ajustado e incertidumbres sobre el número de votos requerido para lograr la mayoría. Pero más allá, el debate se polarizó de forma marcada y dio lugar a acusaciones salidas de tono entre senadores.

En esa perspectiva, se escucharon algunos partidarios de las circunscripciones acusar a sus adversarios que se opusieron o abstuvieron de adoptar esta posición porque la nueva norma amenazaría sus intereses electorales. Aunque no queda muy claro en qué consistirían estas amenazas, ya que el voto en circunscripciones de paz sería un voto adicional al voto que los ciudadanos que viven en ellas pueden expresar en circunscripciones ordinarias, vale la pena analizar si los senadores que tienen muchos votos en las posibles futuras circunscripciones se comportaron de manera marcadamente distinta a sus colegas de cara al tema.

Para eso, hemos calculado el porcentaje de votos que cada congresista obtuvo en municipios pertenecientes a las proyectadas circunscripciones de paz sobre el total de su voto. Este dato nos servirá de aproximación al “interés electoral” que cada senador pueda tener en las circunscripciones. Es importante anotar que este indicador debe tomarse con prudencia, ya que no toma en cuenta el hecho de que las circunscripciones de paz, tales como estabán previstas en el texto, no incluyen los centros urbanos más poblados.

En el cuadro siguiente, presentamos la posición de los senadores en función del porcentaje de votos que obtuvieron en los municipios correspondientes a las (posibles) futuras circunscripciones de paz, y sus posiciones de cara a la propuesta. Nótese que no pudimos incluir a los senadores de Centro Democrático, que se abstuvieron todos, pero cuyo porcentaje de voto en las circunscripciones no se puede conocer porque se presentaron en lista cerrada. Basta precisar que la lista CD como un todo captó apenas 7% de su voto en los territorios correspondientes a las circunscripciones, lo que es un promedio débil con respecto a los senadores de otros partidos.

El cuadro que presentamos no sugiere un patrón particular. Las posiciones de CD, CR, AV y el PDA fueron disciplinadas y por tanto, no dependieron de los intereses de los congresistas, aunque vale la pena anotar que con excpeción de Jesús Castilla, del PDA, los senadores de AV y PDA obtuvieron en general pocos votos en las futuras circunscripción.

En cambio, el PSUN , PC, PL y OC se dividieron sin que se pueda encontrar un patrón claro. En el partido de la U, a lo mejor, podemos observar que las disidencias en contra de las circunscripciones tendieron a aumentar con el interés electoral del senador en las circunscripciones (con José Alfredo Gnecco y Sandra Villadiego, quienes no votaron), mientras todos los senadores de la U con pocos intereses electorales en las circunscripciones votaron a favor. Pero en el caso liberal, la cosa no es tan clara. La abstención de Luis Fernando Velasco, quién tiene muchos votos en territorios de las futuras circunscripción, es compensada por el No de Viviane Morales y la abstención de Álvaro Ashton cuyos votos no son muy afectados por las circunscripciones. En el caso del Partido Conservador, el que más se dividió, tampoco hubo una tendencia clara. Los azules con mayor intereses en las circunscripciones adoptaron comportamiento distinto, con Samy Merheg votando en contra, y Myriam Paredes y Yamina Pestana a favor.

De este modo, las disidencias y divisiones no parecen corresponder a un interés electoral particular de los senadores. De hecho, si la aparición de dinámicas políticas nuevas en las circunscripciones podrían ser interpretadas por ellos como un peligro para sus fortines, también podrían ser percibidas, a contrario, como una oportunidad para tratar de influir sobre el resultado del voto en las circunscripciones, con candidatos afines.

EL PERFIL DE LOS SENADORES COLOMBIANOS

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En ocasión del lanzamiento de la sección de la mapoteca de este sitio dedicada al voto preferente en las elecciones al Senado del año 2014, hemos querido observar a modo de síntesis algunos patrones de repartición del voto para este tipo de elección[1].

Para esto, se han utilizado dos criterios para comparar los candidatos electos al Senado en 2014 por voto preferente (lo que excluye los candidatos de Centro Democrático que se presentaban en lista cerrada): la ubicación del apoyo electoral en sectores rurales, o en las zonas urbanas por una parte, y por otra parte, el carácter más o menos concentrado del voto en términos geográficos[2].

De esta manera podemos destacar en la gráfica que se presenta a continuación y cruza estas dos variables tres grandes perfiles con casos llamativos de candidatos de todos los partidos que lograron representación en el senado.

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Así, encontramos en primer lugar, el tradicional perfil del “cacique”, el senador con voto concentrado y preferentemente rural. La conservadora Myriam Paredes, que tiene el voto más concentrado de la muestra es un buen ejemplo, o el liberal Guillermo García Realpe, ambos con el voto concentrado en Nariño. Podemos citar también en esta categoría Maritza Martínez (del partido de la U) con una versión un poco más urbana, en el Meta. Es interesante notar que a nivel de partido, la U tiene la mayor proporción de sus senadores en esta categoría (además, de la ya citada Maritza Martínez, encontramos con este perfil congresistas como Manuel Guillermo Mora en Norte de Santander, Sandra Villadiego en Sucre, José Alferdo Gnecco en Cesar y La Guajira, o Martin Emilio Morales en Córdoba. Sin embargo, encontramos también aquí a Jorge Prieto, de Casanare, una clara excepción en la Alianza Verde que se define más por el perfil que presentamos a continuación.

Así al otro extremo, encontramos las “figuras nacionales” con un voto urbano disperso entre los principales centros urbanos del país. Claudia López, con el voto más urbano de la muestra, puede ser una de las más representativas aunque su voto se concentra mucho en Bogotá. Los votos de sus copartidarios de la Alianza Verde Jorge Ospina y Antonio Navarro se reparten de manera más equilibrada entre centros urbanos. Vale la pena destacar también en esta categoría las figuras más sobresalientes del Polo Democrático Alternativo como Jorge Enrique Robledo, Iván Cepeda, y Alexander López. Finalmente, corresponden a este caso algunas figuras de los partidos tradicionales como Viviane Morales y Juan Manuel Galán para el Partido Liberal, Armando Benedetti, Roy Barreras y Jimmy Chamorro para la U, y Carlos Fernando Galán y Carlos Fernando Motoa para Cambio Radical.

Al lado de esos casos, podemos encontrar también un tercer perfil menos evidente: senadores con voto predominante rural pero dispersos, lo que los aleja del perfil del cacique. Encontramos ahí a los dos senadores electos por la circunscripción indígena: Luis Evelis Andrade y Marco Aníbal Avirama, también los liberales Lidio Alberto García y Mario Alberto Fernández, los de Opción Ciudadana Julio Guerra y Antonio José Correa, los de Cambio Radical Antonio Guerra de la Espriella y el conservador Hernán Andrade. Llama la atención la fuerte presencia de senadores de la Costa Caribe en esta categoría (con la excepción de los indígenas, del santandereano Bernabé Celis, y del huilense Hernán Andrade). La existencia de esta categoría sugiere que en muchos casos, las redes políticas de la costa caribe no se limitan a un departamento y se extienden a toda la región.

Se confirma a manera de conclusión, que la política regional y local rinde un mayor fruto que intentar o arriesgarse a obtener votación en la totalidad del territorio nacional para el Senado, ya que este último escenario no es factor determinante para el éxito en las urnas salvo en pocos casos. Sin embargo, esto no significa que los senadores representen necesariamente un solo departamento. En la costa Caribe en particular, muchos senadores obtienen voto en varios departamentos de la región.

Más aun, no hay que olvidar la existencia de senadores con perfiles verdaderamente nacionales, y generalmente urbanos, predominante en los partidos de oposición (Alianza Verde y Polo Democrático), más aislados en la coalición gubernamental. Se trata en general de personalidades sobresaliente por su visibilidad mediática, por lo cual la predominancia del modelo del cacique regional no nos debería llevar a despreciar los efectos de la circunscripción nacional.

[1] Pueden consultar en la sección mapoteca de este sitio el mapa del voto preferente de cada senador electo en 2014, con los datos básicos que se retoman acá.

[2] Técnicamente, estas dos variables se miden por el porcentaje de voto obtenido en ciudades de más de 200.000 electores para la primera, y por el coeficiente de Moran de rango 1 para la segunda, se trata de un coeficiente que mide hasta qué punto el voto de un candidato se concentra en municipios geográficamente vecinos.

Patrones departamentales de comportamiento electoral: el caso del Senado

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Luego de las recientes elecciones, ha sido muy sonado en los medios de comunicación el hecho de que los departamentos de la Costa Caribe concentran la mayor parte de senadores electos; algo que se ha considerado problemático, porque al ser el Senado una corporación electa en circunscripción nacional [1] existe la opinión de que todas las regiones del país deberían estar proporcionalmente representadas allí.

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El “fraude” contra el Centro Democrático: del preconteo al escrutinio

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