Claves de la primera vuelta – Segunda parte Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga

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Para algunos, los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales fueron una sorpresa; para otros, corroboraron lo que las encuestas venían anunciando. Ante el panorama de la segunda vuelta, conviene analizar los resultados de los dos candidatos más votados, para ver allí qué puede haber de sorprendente, qué de predecible, y con base en ello qué se puede esperar para la segunda vuelta.

Para ello, en primer lugar se contrastarán los resultados de las pasadas elecciones presidenciales con las elecciones legislativas realizadas en marzo pasado. En seguida, se compararán con los resultados de la primera vuelta de 2010.

La primera vuelta en relación con las elecciones legislativas

El primer hecho que se evidencia al comparar las dos elecciones es que en el lapso de dos meses y medio Oscar Iván Zuluaga logró ser electoralmente mucho más que su partido, a la vez que Juan Manuel Santos fue mucho menos que su coalición.[1]

Los resultados de Santos y de Zuluaga muestran una distribución regional de fuerzas que corresponde, groso modo, con la distribución observada entre sus colectividades al momento de las elecciones legislativas dos meses y medio atrás:

UN (naranja)CD 2014 Sen

JMSOIZ

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Pero al detallar, los mapas evidencian cambios notables en el desempeño de cada campaña entre las dos elecciones. Zuluaga se hizo más fuerte que su partido en toda la zona Andina, excepto en Nariño, Bogotá y la sabana y valles que desde allí llevan a las grandes ciudades de Boyacá hasta Sogamoso y sus inmediaciones. También se fortaleció en el piedemonte de Caquetá, y en toda la Orinoquía; así como en el Caribe profundo, especialmente en el centro y sur de Sucre y Bolívar. Santos, en cambio, perdió fuerza con respecto a su coalición de partidos en la misma región Andina, excepto en el valle del río Magdalena; aunque conservó la fuerza de la Unidad Nacional en las costas del Pacífico y el Caribe, y amplió su votación en Nariño y en la Amazonía profunda.

Este contraste entre legislativas y presidenciales se dimensiona mejor al observar la cantidad de votos obtenidos en cada elección[2]. La siguiente tabla compara las votaciones de la Unidad Nacional y el Centro Democrático en la elección al Senado, y las de sus respectivos candidatos en la primera vuelta presidencial:

Colectividad y Candidato presidencial  Votos al Senado Votos en la Primera vuelta    Variación     Porcentual
 Unidad Nacional      Juan Manuel Santos 4.964.060 3.276.697 -34%
Centro Democrático     Oscar Iván Zuluaga 2.035.460 3.718.609 82,7%

La divergencia en la cantidad de votos tiene mucho que ver con el hecho de que las estructuras partidistas de Santos se encuentran en la región que más vota a las elecciones legislativas, y que luego más se abstiene en las presidenciales. Algo inverso al caso de Oscar Iván Zuluaga, como ya se había señalado previamente.

No obstante, más allá de las estructuras partidistas con las que cuenta cada candidato, también se puede valorar el desempeño de las campañas sobre la opinión de los ciudadanos. Para ello es útil observar en qué porcentaje aumentaron o disminuyeron los votos de cada candidato en relación con su partido o coalición en cada municipio del país. Esto permite ver dónde los candidatos obtuvieron buenos resultados a pesar de no tener una presencia partidista considerable, como lo reflejan los siguientes mapas:

 Variación porcentual UN-JMSVariación porcentual CD-OIZ

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Estos mapas reflejan que Zuluaga no sólo aumentó su votación frente al Centro Democrático en las regiones donde este partido es fuerte, sino que también aumentó sus votos notablemente en espacios que en las elecciones legislativas tuvieron amplias votaciones de otros partidos[3]. Es el caso de zonas del Pacífico como Cauca, donde el Partido Liberal había tenido importantes resultados, o Chocó, donde los tuvo el Partido de la U. También es el caso de Bolívar y Sucre, donde tuvieron muy buen desempeño Cambio Radical y Opción Ciudadana. Es decir que la campaña de Zuluaga logró fortalecerse en zonas donde se suponía una fuerte presencia de la Unidad Nacional.

En cambio, los mapas reflejan un debilitamiento generalizado en todo el país de la votación para Juan Manuel Santos frente a sus partidos. Que esto suceda en la región Caribe es entendible, por lo que ésta tiende a ser más abstencionista en elecciones presidenciales. Pero es llamativo que también suceda en la región Andina. Es decir, que aun en la región que más participa en las elecciones presidenciales, muchos de los votantes movilizados en marzo para votar por parlamentarios de la Unidad Nacional no se movilizaron para votar por su candidato presidencial dos meses y medio después.

Claro que vale la pena mencionar algunos lugares donde Santos logró ser más que su coalición. Esto sucedió por ejemplo en La Uribe, Meta, y los municipios periféricos de Caquetá como San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá y Solano; así como en el Catatumbo, en Norte de Santander. Ambas, regiones con presencia histórica de las FARC y del conflicto armado. También al sur-oriente de Antioquia, una región donde predominó el Partido Conservador en las legislativas. Se fortaleció igualmente en el Urabá antioqueño y chocoano, al nor-oriente de Cauca, y en el piedemonte Pacífico de éste departamento y de Nariño; zonas igualmente tocadas por el conflicto armado, tanto con las guerrillas como con las Bandas Criminales.

Estos contrastes, entre la votación de los candidatos y sus respectivos partidos, pueden bien reflejar la fortaleza de cada campaña presidencial en términos de su capacidad para afectar el voto de opinión. Claramente, en este sentido Zuluaga tuvo en la primera vuelta una campaña más fuerte que la de Santos.

Ahora, para entender las bases de la popularidad de cada candidato, puede ser útil contrastar los presentes resultados con aquellos de la primera vuelta de hace cuatro años.

La primera vuelta en relación con las elecciones presidenciales de 2010

La campaña presidencial comenzó con una sensación de seguridad por parte del candidato-presidente, dado que buscar la reelección suponía una posición ventajosa para quien estuviera en el gobierno; una situación similar a la vivida por Uribe en el 2006 y hasta cierto punto por el mismo Santos en el 2010, en tanto que candidato oficialista[4]. Estas dos últimas elecciones fueron ganadas por el oficialismo por un muy amplio margen gracias al voto de las ciudades y el centro del país en particular. Sin embargo, en la primera vuelta de 2014, ese botín electoral fue disputado entre Santos y Zuluaga.

Para corroborar si Santos mantuvo esta ventaja en estas elecciones conviene comenzar por ver la similitud entre su votación actual y la de hace cuatro años. Para ello, se puede calcular la similitud (o correlación) existente entre la distribución espacial de sus votaciones en 2010 y en 2014, en una escala de -1 a 1, donde 1 significa que la repartición de votos en el territorio en ambas votaciones es completamente similar (a pesar de que la cantidad de votos puede haber variado), 0 quiere decir que la repartición territorial de los votos es completamente distinta, y valores negativos indican que esa repartición es inversa.[5]

Votaciones comparadas

Correlación existente

Santos 2010 vs Santos 2014

-0,34

Santos 2010 vs Zuluaga 2014

0,74

Estos resultados muestran que la distribución nacional de los votos de Santos en la primera vuelta de 2010 no sólo se parece muy poco a su propia votación de 2014, sino que incluso es inversa. Es decir que los santistas de hoy se reclutan más bien entre los antisantistas de ayer. En cambio el ‘Santismo’ de 2010 se parece mucho a la configuración del voto de Zuluaga en 2014. Si se observa en qué regiones Santos perdió los votos que él mismo había obtenido cuatro años atrás en la primera vuelta, es claro lo que sucede:

 Variación porcentual JMS2010-JMS2014

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De 2010 a 2014 Santos perdió los votos de la región donde más se vota a las elecciones presidenciales, cediéndolos principalmente a Zuluaga, lo que muestra que el factor preponderante de esta región central en la primera vuelta de las presidenciales no fue estar en el ejercicio del gobierno (como creía la campaña reeleccionista), sino la preferencia del electorado por el ex-presidente Uribe, quien se inclinó por Santos en 2010, pero por Zuluaga en 2014.

Ahora bien, puede que la distribución regional de los votos entre Zuluaga 2014 y Santos 2010 sea muy similar y esté determinada por el respaldo de Álvaro Uribe, pero no lo es así la cantidad de votos. En efecto, en 2010 Santos obtuvo 6.739.029 votos en primera vuelta, mientras que Zuluaga, como se vio, obtuvo 3.718.609, un poco más de la mitad de los votos de Santos en 2010. A su vez, los 3.276.306 votos de Santos este año son un poco menos de la mitad de su propia votación cuatro años atrás.

Se puede concluir entonces que el ‘Uribismo’ es determinante para la obtención de votos en las regiones donde más se vota a la presidencia, pero cuantitativamente, representa hoy algo así como a la mitad de los votantes que hace cuatro años apoyaron a Santos. La otra mitad se quedó con Santos, o se fue hacia otros candidatos como Marta Lucía Ramírez, o, sencillamente no encontró un candidato de su preferencia en la primera vuelta de 2014 y por lo tanto, como lo mostró Yann Basset, no participó, acrecentando las cifras de abstención electoral.

Este panorama comprueba lo sabido, que Zuluaga representa al electorado que se identifica con Uribe, y además refleja cuál es el peso electoral de esa representatividad, que siguió siendo determinante para definir el ganador de la primera vuelta, pero cuya capacidad de movilización electoral es, en términos numéricos, aproximadamente la mitad de lo que era antes.

Entonces, ya que el Santos de 2014 tiene un patrón regional de votación tan distinto (e incluso inverso) al de hace cuatro años, cabe preguntarse qué tipo de ciudadano puede estar apoyando al candidato-presidente en esta elección.

En este sentido, es útil dar una ojeada a la fortaleza electoral de otros candidatos presidenciales del 2010, y que de alguna manera juegan un rol en estas elecciones (todos apoyan a Juan Manuel Santos). Los siguientes mapas muestran la distribución de la votación de algunos de ellos.

GVLlerasRPardoGPetroAMockus

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Al contrastar estos mapas con la variación de votos de Santos entre 2010 y 2014, se ve que así como el candidato-presidente perdió votos en la región central del país, los lugares donde se fortaleció están relacionados con la votación de algunos de los candidatos presidenciales de 2010.

De forma interesante, la fórmula vice-presidencial de Santos, Germán Vargas Lleras, no es quien más explica el fortalecimiento electoral de Santos de 2010 a 2014. Vargas Lleras tuvo sus mejores resultados electorales en la región Andina[6], cerca de las grandes y medianas ciudades; la zona donde más votos perdió Santos este año. Lo mismo sucede con el departamento de Bolívar. Sólo Atlántico fue un fortín electoral de Vargas Lleras en 2010, donde Santos se fortaleció en 2014.

En cambio, el hasta hace poco ministro de trabajo de Santos, Rafael Pardo, tuvo una votación especialmente concentrada en Córdoba y el norte de Antioquia, así como en algunos municipios de Cauca; zonas de importante crecimiento de la votación de Santos este año.

De igual modo Gustavo Petro, quien a pesar de sus diferencias con el Presidente terminó por manifestar respaldo a su candidatura este año, obtuvo en 2010 importantes votaciones en regiones donde en 2014 ha sido fuerte Santos; en particular, en las zonas altas de Nariño y Putumayo, al norte de Cauca, y en los departamentos del Caribe.

Por último, Antanas Mockus, principal contradictor de Santos en 2010, y quien manifestó apoyar la actual candidatura de Santos con posterioridad a la primera vuelta, tuvo en 2010 una distribución de la votación bastante similar a aquella de Santos en 2014, exceptuando el Caribe, sobre todo en las regiones del Pacífico y la Amazonía.

 .

En conclusión, la primera vuelta reflejó a un Oscar Iván Zuluaga capaz de trascender los resultados electorales de su partido en las elecciones legislativas dos meses y medio atrás; apoyado en la representatividad que le da el respaldo del ex-presidente Uribe, gracias a lo cual obtuvo alrededor de la mitad de los votos que el Uribismo y Santos habían conseguido en la primera vuelta de hace cuatro años.

Por su parte, Santos logró retener una parte mínima de esa votación, lo que estuvo muy por debajo de las expectativas de su campaña reeleccionista. Haberse desmarcado de la figura de Uribe le cobró una gran cantidad de votos en el centro del país, aunque la primera vuelta también demostró una debilidad de la campaña del actual Presidente en esa región, en comparación con lo logrado por su propia coalición partidista en las legislativas.

La cercanía que actualmente tiene Santos con muchos de los candidatos presidenciales de 2010 muestra que el ‘Santismo’ de hoy recoge parte de la representatividad que en su momento tuvieron Pardo, Petro y Mockus en las regiones periféricas del país.

Nuestro análisis sugiere que estas alianzas fueron mucho más fructíferas para Santos de lo que se pensaría viendo su resultado sólo a escala nacional. Sin embargo, esto tiene su lado negativo para el candidato-presidente: se puede considerar que la campaña reeleccionista ya ha explotado electoralmente las regiones periféricas del país hasta donde es posible, dadas las tendencias del pasado. Para la segunda vuelta, tiene que enfocarse en la región central del país. Buscar tanto a los votantes de izquierda concentrados en las grandes y medianas ciudades de Cundinamarca, Boyacá y Santander, como volver a movilizar a sus antiguos electores allí, quienes prefirieron la abstención en la primera vuelta o (en el caso de la zona más rural) hacen parte de las bases conservadoras. Estos antiguos votos para Santos, hoy flotantes, serán duramente disputados por Oscar Iván Zuluaga, quien ya logró convencer a una buena parte de ese electorado.

 

[1] La Unidad Nacional, conformada por el Partido de la U, Cambio Radical y el Partido Liberal.

[2] Los siguientes datos están dados con base en el Preconteo de la Registraduría, por lo que son suceptibles de sufrir cambios leves cuando se publiquen los resultados oficiales (el Escrutinio).

[3] Una opinión habitual para explicar este resultado es el apoyo que Zuluaga ha recibido por parte de adeptos del Partido Conservador. Sin embargo, como se verá a profundidad en un informe posterior, este no es precisamente el caso para la primera vuelta. En parte, porque Marta Lucía Ramírez se fortaleció frente a los resultados de su partido en las mismas regiones donde Zuluaga obtuvo sus mayores votaciones, lo que significa que le plantó competencia en esos lugares. Además, en términos de cifras generales y a diferencia de los dos candidatos ganadores, los conservadores no variaron casi su votación entre ambas elecciones. Pasaron de 1.940.527 votos al Senado en marzo a 1.990.348 votos por Marta Lucía Ramírez en mayo. Una variación positiva de 2,6%.

[4] Es decir, candidato del partido o coalición en el gobierno.

[5] Este cálculo corresponde a la medición estadística del coeficiente de Pearson.

[6] El aspecto más coloreado de la Amazonía es engañoso, en tanto que muestra que un amplio porcentaje de la votación fue para este candidato, pero oculta que la cantidad de votos allí es muy reducida.

2 comentarios en “Claves de la primera vuelta – Segunda parte Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga

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