Las fuerzas electorales del país y las elecciones a la Presidencia

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Las elecciones legislativas del 9 de marzo definieron la distribución de fuerza entre los partidos y movimientos políticos que estarán encargados, durante los próximos cuatro años, de deliberar en torno a la elaboración de las leyes de la República. Pero así mismo, constituyen un registro de la fuerza de las maquinarias políticas que volverán a enfrentarse este domingo.

Hay que tener claro sin embargo que las elecciones legislativas no son lo mismo que las elecciones a la presidencia. Los colombianos no participan de la misma forma en unas y en otras. Las elecciones al Congreso movilizan más a los ciudadanos de unas regiones del país, y la elección del Presidente moviliza más a los votantes de otras partes.

Con base en esta consideración, este estudio muestra la relación existente entre la distribución de fuerzas electorales en el país (los partidos), y el comportamiento del electorado colombiano en las elecciones a la Presidencia. Esto permite tener un panorama de qué fuerzas políticas están mejor o peor instaladas allí donde históricamente se ha jugado la contienda por la elección del presidente de la República.

La participación en elecciones legislativas y presidenciales

Es importante comenzar por entender cómo participa el electorado colombiano en los distintos tipos de elección. Las elecciones al Congreso y a la Presidencia se realizan con tan sólo dos meses de diferencia, y en general la cantidad de ciudadanos que participa en ellas no varía mucho. En 2010, por ejemplo, el 44,2% del potencial electoral colombiano participó en las elecciones al Congreso, mientras que en las elecciones a la presidencia lo hizo una porción un poco mayor de ciudadanos, el 49,6% del potencial de votantes.

No obstante, la distribución geográfica de esta participación sí varía considerablemente entre una y otra elección, lo que permite inferir que estos votantes no son exactamente los mismos en ambas oportunidades. Los siguientes mapas permiten evidenciar este hecho:

Promedio de participación en Senado 2006 - 2014 (precont) Promedio de participación en presidenciales 2002 - 2010

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Estos mapas muestran qué porcentaje del censo electoral de cada municipio suele participar en las elecciones al Senado[1], y dos meses después en las elecciones a la Presidencia. Para darle mayor valor a estas cifras, se ha calculado un promedio de esa participación en las últimas tres elecciones (en el caso del Senado: 2006, 2010 y 2014; y para la Presidencia: 2002, 2006 y 2010). Los datos muestran que año tras año, la distribución nacional de esta participación es muy similar para cada tipo de elección[2], por lo que se puede decir que al menos en la última década, este es un patrón de comportamiento estable del electorado nacional.

En estos mapas es visible que el país no participa de la misma manera al elegir al Congreso que al elegir al Presidente. En las elecciones legislativas hay una participación proporcionalmente mayor en regiones como el Caribe (especialmente Sucre, Córdoba, Bolívar, Atlántico, el sur de Cesar, el occidente y sur de Magdalena y el sur de La Guajira), la zona montañosa de Nariño, los valles montañosos de Santander hasta el sur de Norte de Santander, el piedemonte llanero desde el norte del Meta hasta Casanare, el sur de Huila y la región central de Chocó.

En cambio, para las elecciones a la Presidencia el cambio es visible, en especial porque en el Caribe y en Nariño desciende marcadamente la participación. Por su parte, en los Santanderes y los Llanos, la ya alta participación de las legislativas aumenta en las Presidenciales. Pero lo más notable es que para este último tipo de elección sobresalen con una muy alta participación regiones que dos meses antes se tienden a caracterizar por su abstención: los valles occidentales y orientales entre las cordilleras, en el centro del país (la zona cafetera hasta el centro-sur de Antioquia por un lado, y todo el centro de Cundinamarca incluyendo a Bogotá hasta Boyacá y Santander por el otro).

Los siguientes mapas muestran esta distribución de la participación en ambos tipos de elección relacionada con el potencial electoral de cada municipio del país para las elecciones de 2014.

Promedio de participación en Senado 2006 - 2014 x Potencial 2014 [círculos de colores]Promedio de participación en presidenciales (02-10) x Potencial 2014 [círculos de colores]

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El tamaño de los círculos de estos mapas representa el potencial de votantes que cada municipio tiene, mientras que el color vuelve a mostrar qué porcentaje de ese potencial en cada municipio participa en cada tipo de elección (de nuevo desde el promedio de las últimas tres elecciones).

En estos mapas se evidencia el papel preponderante que juegan las grandes ciudades (enormes reservorios de votantes) en las elecciones presidenciales. Como se ve en los mapas, en las elecciones legislativas ni siquiera las grandes ciudades de las regiones con mayor participación se destacan (excepto Sincelejo, y en menor medida Montería, Pasto y Cali), pues en Santa Marta, Barranquilla, Cartagena la participación es mucho más baja que en las zonas rurales. En cambio, al momento de las elecciones a la Presidencia, las grandes y medianas ciudades del centro del país tienen una alta participación. Es el caso de Bogotá, Medellín y Bucaramanga, las tres con sus ciudades aledañas; así como las urbes del Eje Cafetero, Ibagué, Villavicencio, Yopal y las grandes ciudades de Boyacá.

La fuerza regional de los partidos políticos

Ante este panorama, resulta interesante observar la distribución geográfica de la votación de los partidos políticos, pues no es equitativa. A pesar de la vocación nacional de todos los partidos, y a pesar de que las elecciones al Senado se realizan en una circunscripción nacional[3], cada partido tiene sus ‘bastiones’, es decir, en algunas regiones del país logra obtener una proporción mayor de los votos que en otras.

            Los siguientes mapas permiten observar esto:

PSUN 2014 SenCD 2014 SenPC 2014 SenPL 2014 Sen

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Como se ve, las cuatro principales fuerzas electorales del país en las últimas elecciones legislativas[4] tienen una distribución regional diversa.

Se evidencia que el Partido de la U y el Centro Democrático son partidos más claramente regionalizados. El primero es especialmente fuerte al norte del país, desde algunos municipios de la región central de Chocó, pasando a lo largo de todo el Caribe, hasta el sur de Norte de Santander. Esto sin demeritar su presencia en algunos municipios dispersos de la región Andina, desde la zona alta de Cauca, por el valle del río Cauca hasta el centro de Antioquia, y por el valle del Magdalena hasta Caldas y Cundinamarca. También tiene una presencia significativa desde el piedemonte del Meta hasta Guaviare.

En cambio, el Centro Democrático tiene una votación mucho más concentrada en la zona central de la región Andina, desde Huila y el piedemonte de Florencia, hasta el centro y el sur de Antioquia al occidente, y por el valle del Magdalena hasta Boyacá al oriente. También desde el piedemonte en el Meta y en Boyacá, hacia lo profundo de la Orinoquía en Casanare, Arauca y Vichada.

Por su parte, los dos partidos tradicionales colombianos son menos regionalizados. Por su arraigo histórico de más de un siglo entre la población de todo el país, es claro que sus bastiones se distribuyen entre muchos municipios en todas las regiones del país, salvo en la Orinoquía, donde ambos son particularmente ausentes.

Frente a los partidos que llegaron al Senado de la República con votaciones menores, se aprecia una distribución más localizada de sus ‘bastiones’.

CR 2014 SenAV 2014 SenPDA 2014 SenOC 2014 Sen

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Cambio Radical es un partido cuyas principales votaciones están mucho más concentradas en el centro y norte del Caribe, especialmente en Bolívar, parte de Sucre, al sur y parte del norte de Magdalena, al sur de Atlántico, y en el centro y sur de la Guajira. Son excepción algunos municipios desperdigados por la región Andina. La Alianza Verde mostró ser especialmente fuerte en Casanare (y un poco en el adyacente Boyacá), y en la región Amazónica, sobre todo al sur. El Polo Democrático tiene una votación reducida en términos comparativos frente a los demás partidos, y distribuida por todo el país, salvo en los municipios de Norte de Santander ubicados al norte, en la región de Catatumbo, donde su votación es proporcionalmente más alta que la de los demás partidos. Opción Ciudadana, por último, tiene una votación bastante localizada, en toda la región que va desde Santander, pasando por el centro y sur de Bolívar, hasta el departamento de Sucre.

Pensando en las siguientes elecciones presidenciales, dadas las diferencias de participación mencionadas al principio de este estudio, parece claro que tendrán ventaja los candidatos de aquellos partidos que estén bien arraigados en la zona central de la región Andina, a ambos lados de la cordillera Central. En este sentido, el Centro Democrático es el partido que más coincidencia tiene con la región de alta participación en las elecciones presidenciales, al tiempo que la distribución generalizada del Partido Conservador en la geografía nacional hace que también sea un partido con alta presencia en las zonas donde más se vota a la Presidencia. En cambio, los partidos que apoyan la reelección parecen estar mucho más concentrados en regiones donde no se vota tanto a la presidencia, aunque esta impresión se modera un poco cuando se observan los tres partidos simultáneamente:

UN 2014 Sen

El Partido Liberal sobre todo le da una distribución más generalizada en el país a la Unidad Nacional, aunque aún con la suma de los tres partidos, quedan regiones centrales (que votan más a la presidencia que a las legislativas) donde ninguno de ellos es fuerte; concretamente, partes del centro de Antioquia, algunos municipios en las montañas de Santander, además de Boyacá y Casanare.

De cara a las presidenciales

A primera vista, el Centro Democrático parece tener la ventaja de estar más arraigado geográficamente a todo lo largo de la región que más participa en las elecciones presidenciales (algo lógico si se considera que es un partido cuya fortaleza gira en torno a la representatividad que un ex-presidente le ofrece a su electorado).

Así mismo, la amplia distribución geográfica de la fuerza electoral del Partido Conservador lo hace un actor significativo para las siguientes elecciones. A la luz de la división interna que atraviesa este partido, cada facción tendría que ver en qué medida sus electores adeptos hacen parte del electorado que se motiva a votar para las elecciones presidenciales (como lo hace en mayor medida el centro del país), y no solamente para las legislativas (como lo hacen regiones más periféricas).

Los partidos de la Unidad Nacional, que por separado no parecen tener una gran presencia en la región central del país, en su conjunto se ven mucho más fuertes. No obstante, desde la perspectiva de las legislativas, a esta coalición se le escapan importantes regiones del centro del país cuya participación en las elecciones presidenciales es muy significativa y podría llegar a ser decisiva.

Por último, este estudio refleja un dato de interés para los candidatos cuyos partidos no tienen una fuerza muy significativa en relación con los grandes vencedores de las legislativas (es decir, los candidatos de la Alianza Verde y del Polo Democrático). Sus bastiones en las elecciones al Congreso se encontraron sobre todo en regiones periféricas y poco pobladas del país (la Amazonía y el norte de Norte de Santander), pero hay que tener en cuenta el significativo aumento de la participación que hay de las legislativas a las presidenciales en las grandes ciudades del centro del país. Esto, puesto que son partidos que buscan canalizar los intereses de ciudadanos que se identifican con posiciones ideológicas de izquierda (más el Polo que la Alianza Verde, pero no sobra recordar que la segunda cuenta con numerosos líderes disidentes del primero), una posición ideológica más habitual entre la población de las ciudades que en la zona rural. Además, sus candidatos son personas con experiencia en la administración de ciudades, que se pueden identificar más con electores urbanos del centro del país, aquellos que más participan en las elecciones presidenciales.

Estos elementos nos ofrecen un panorama sobre las fuerzas de las organizaciones con las cuales los candidatos pueden contar en principio. No obstante, como siempre en una elección presidencial, otros elementos entran en juego, como la popularidad personal del candidato, la calidad de las campañas, y el voto “estratégico”[5] típico de una elección a dos vueltas. En esta perspectiva, este estudio nos proporciona unas luces sobre el punto de partida de los candidatos, sin perjuicio de los otros elementos a tener en cuenta.

 

[1] Se toma la participación al Senado como indicativa de la participación en las elecciones al Congreso de la República, pues la elección a su otra corporación (la Cámara de Representantes) se realiza el mismo día.

[2] Esto se evidencia estadísticamente a través del coeficiente de correlación de Pearson, que calcula qué tan parecidas son las distribuciones de dos variables en una escala de 0 a 1, donde 0 indica que son completamente distintas, y 1, que son exactamente iguales. La participación al Senado en 2006 y en 2010 tiene una correlación de 0,81, y entre 2010 y 2014 es de 0,86. Así mismo, en las elecciones presidenciales, la correlación de la participación entre 2002 y 2006 es de 0,78, y entre 2006 y 2010 es de 0,91.

[3] Es decir que todos los candidatos pueden obtener votos en todos los municipios del país.

[4] Los mapas están hechos con base en los datos del Preconteo. Cuando la Registraduría publique los datos del Escrutinio (los resultados oficiales y definitivos de las elecciones), esta información puede cambiar un poco.

[5] Es decir, el voto que se le da a un candidato no por la convicción de creer en él y en sus propuestas, sino pensando de forma realista en el mejor resultado dentro de lo que se considera factible.

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